Luisana: -¡Es que todavía ni vimos la película! Bah, el otro día apareció el avance en el cine, y salió genial. Estaba con todas mis amigas y gritaron: "¡Luisi, mirá!". Y toda la gente se dio vuelta para mirarme. ¡Vergüenza total!
Benjamín: -Me fascinó el cuidado que se pone. Durante un día de grabación para televisión, hacés treinta tomas. En una película, podés pasarte todo el día haciendo apenas una. Y además, una película queda para siempre.
Camila: -Yo, que estoy estudiando dirección de cine, me llevé una clase bárbara. Aprendí un montón sobre organización, puesta de cámara, luces.
Luisana: -La unión. Nos juntó más a los cuatro, nos hizo más fuertes. Y a mí me permitió valorarme como actriz.
Felipe: -¿Sabés lo que es mantener la energía del personaje? Es el drama, la comedia. No podés tomártelo a la ligera.
Felipe: -Lo entiendo. Y nos resulta molesto. Yo odio los prejuicios. Pero es un reto. Te tenés que plantar, con todo lo que valés: "Soy actor, ¿y qué?"
Camila: -Te soy sincera: si yo no estuviera en esta banda, no sé si la escucharía. Igual, muchos de los que critican nunca vieron el programa Rebelde way o pusieron nuestros discos. Si te gusta, te gusta. Y si no te gusta, bueno, mala leche. Pero sin conocernos, mejor callate.
Luisana: -Estamos bien preparados para enfrentar ese tipo de cosas. Y sabemos quién nos quiere y quién no.
Felipe: -En algún punto, lo querés y lo buscás. Es un compromiso. Yo quiero que me respeten, porque amo esto. El mejor momento de mi vida es arriba de un escenario.
Benjamín: -Es que no lo concientizás en el momento. Hacés lo que sentís. Te vas de libreto, improvisás un poco. Y movés a la gente. Es genial que te respondan. Pero no te la creés.
Luisana: -Ego ni a palos. En todo caso, es orgullo, porque laburaste y lo hiciste. Pero el ego entre nosotros no corre. Al que se hace el creído, lo bajamos a patadas.
Camila: -A nosotros, por suerte, nos mostraron el otro lado de la fama. Lo conocemos. Y hay mucha gente retorcida en este medio.
Benjamín: -Ninguno perdió el cable a tierra. Yo vuelvo de llenar estadios en Israel, llego a casa y soy Benja.
Luisana: -Estaría dispuesta a empezar de cero, a volver a los castings. Obviamente, ya estoy un poquito adelantada. Pero si debo hacer la cola como todas las demás, adelante. Ya lo hice. Por más que me bocharan, continuaba remando.
Felipe: -Yo voy a seguir actuando toda mi vida.
Felipe: -Aunque me muera de hambre. Mi papá, Juan Carlos, es mi mejor ejemplo. Quiero ser cada día mejor. Nada más necesitás ser fuerte y tenerte fe.
Benjamín: -Yo tengo algo pendiente: quisiera estudiar cine como Cami, ver qué hay atrás. Disfruté como loco haciendo la película. Me gusta más hacer cine que tele.
Luisana: -El público mismo te encasilla. Yo tenía miedo de que por la calle me llamaran Mía, por mi personaje en Rebelde way, y ahora que estoy en Los pensionados me dicen Katy. Cuando hiciste algo que le gustó a la gente, cuesta superarlo.
Camila: -Tal cual. El otro día un grandulón me gritó: "¡Eh, Pato!" Era mi personaje en Chiquititas... ¡de casi diez años atrás! Está en vos elegir los papeles. Lo que nos interesa encontrar en nuestras carreras son personajes diferentes, que nos enriquezcan y nos permitan probarnos.
Felipe: -¡Qué bravo esto que decís! Jamás nos consideramos sex symbol.
Luisana: -Es que como el público te encasilla, los periodistas te vuelven un sex symbol. Me dieron ese mote en un par de tapas de revistas, pero yo nunca hice nada para ganarme tal rótulo. Es más una cuestión de insinuar que de ser.
Felipe: -¿El futuro? En una década, te contamos.
Felipe: -Hay una frase que dice: "Haz lo que quieras". Bueno, nosotros ya lo hicimos, y pretendemos seguir haciéndolo.
fotos: Santiago Turienzo y gentileza Buena Vista
producción: Sergio Barbaro
peinó: Sargis Navasardyan, para Roberto Giordano
maquilló: Valeria Pulido
agradecemos a Easy Homecenter, Okko Design, John Foos, 47 Street, Paw y Zyklo







